• Jorge Cuadrado

"PASO A PASO"


Cambiemos va a ganar las elecciones nacionales del domingo por una amplia diferencia que en cualquier otra circunstancia posicionaría al gobierno en una nítida primera línea de largada rumbo a las presidenciales de 2019.

Pero la presencia de Cristina de Kirchner como candidata modifica ese cuadro, a punto que ningún macrista podrá convencer a nadie de que ganaron la elección si pierden la provincia de Buenos Aires. Víctima de su propia celada, el gobierno hizo lo imposible por mantener a la ex presidenta en el centro del tablero y ahuyentar la discusión sobre el momento socioeconómico, y ahora Cristina amenaza con una victoria que podría complicar los planes políticos de Macri y arrastrar al resto de los actores institucionales y económicos hacia esa complicación.

Puertas adentro, en Cambiemos admiten que una derrota por cuatro puntos o más en Buenos Aires generaría tal revuelo que haría ver muy lejana la revancha por los puntos. Puertas adentro también, sin embargo, están convencidos de que van a ganar o, en el peor de los casos, perder por un par de puntos.

Sus encuestadores más fiables insisten en que la ex presidenta tocó el techo y empezó un descenso que la va a depositar no más allá de los 30 puntos bonaerenses y que el gobierno, con Massa desvaneciéndose (algunos lo aventuran más cerca de los 15 que de los 20), no puede estar debajo de los 33.

A mitad de camino entre el análisis y el deseo, sueñan con este escenario: Cristina casi fuera del ring, Massa grogui y Randazzo (5 puntos de intención de voto) con un pie fuera de la escena política y el otro con la sola chance de subordinarse a los gobernadores de su partido.

En Córdoba hay números más claros pero la situación no está exenta de bemoles. En el gobierno de Schiaretti admiten que pueden perder y a esta altura ruegan que la derrota no se ensanche más allá de los cinco puntos. Una victoria holgada de Cambiemos modificaría las perspectivas para 2019.

Ramón Mestre tiene un temor parecido. Hoy es el radical cordobés más alejado del presidente, con una victoria ostentosa Baldassi pediría acreditaciones para el Panal y en el medio surgirían viejos y nuevos nombres a proponerse como prendas de unidad.

Todo parece indicar que el kirchnerismo sería la tercera fuerza, que la izquierda perdería viento electoral y que el resto tiene que pelear el paso a octubre, que por ahora, a todos, les sigue quedando lejos.