• Jorge Cuadrado

UN BISTURÍ PARA SAMPAOLI


Sampaoli insultó a un empleado municipal. El insulto (“si ganás cien pesos por mes, gil”) es clasista. De los peores. Como “negro de mierda” o “comegatos”. Lo agrava su condición de privilegiado: como técnico de la selección gana más de tres millones de pesos por mes. Y la de afín a posiciones políticas de izquierda, que sostienen la defensa del más débil como su bandera más preciada. Sampaoli pidió disculpas. Al inspector, a la dependencia y al público. Lo hizo de manera amplia. Admitió que no tenía razón en la discusión y condenó su propia reacción. Dijo que de ninguna manera piensa eso que dijo y que lo suyo pura reacción emocional. Eran las cinco y media de la mañana, venía del casamiento de la hija. Habían designado una conductora del auto cuyo test de alcoholemia le dio cero y que tenía todos los papeles en regla. Hasta que el inspector advirtió que iban siete arriba de un auto en el que caben cinco. Probablemente Sampaoli haya sentido una persecución. No creo equivocarme si sostengo que una mayoría de argentinos hubiera reaccionado igual o peor que él. Quizá no con ese tipo de insulto. Quizás con otros. Eso no lo exculpa ni lo justifica, pero nos obliga a la tolerancia. Sampaoli, al fin y al cabo, es argentino y reacciona como tal. Pero, como dice Kundera, las personas preferimos juzgar antes que entender. Requiere menos esfuerzo. Y despellejamos a Sampaoli por su insulto (descalificador, clasista, reaccionario) sin tener en cuenta el contexto ni las disculpas. Obviamente, el bisturí que lo desuella es blandido con más énfasis por quienes no les gusta cómo juega la selección o los jugadores que convoca y por los cultores de líneas políticas o ideológicas enfrentadas a la suya. Comprensión con amigos y familiares. Al enemigo ni piedad. Circula en internet un pensamiento que se le atribuye a Sócrates. Ignoro si es así pero lo comparto. Dice que cuando alguien critica a otro, esa crítica habla más acerca del que la profiere que del que la recibe. Los dichos del Sampaoli, el insulto y las disculpas posteriores, hablan mucho sobre él. La furia desatada en las redes nos desnuda a nosotros.