• Jorge Cuadrado

ESTO NO PASÓ


Ayer, a la salida de la radio, se acercó un señor de unos 45 años, y con una amabilidad vehemente me dijo que tenía que ser más duro con Cristina Kirchner. “Se robaron el país”, explicó, “y usted habla como si fuera una noticia más”. Le di las gracias por el aporte, lo saludé y me quedé pensando en un comentario que había leído más temprano sobre una de estas columnas: “Cuadrado, el dólar se va a la mier**, el riesgo país se dispara y usted le mete y le mete con unos cuadernitos”. Está claro que después de algunos años de ejercer este oficio, debería estar inmunizado contra ese tipo de críticas paradójicas que se escuchan especialmente en los operativos electorales. Los que pierden nos insultan siempre. Sean los que sean. El problema está brillantemente planteado por Miguel Wiñazki en el libro “La noticia deseada”. La única verdad es lo que yo quiero oír. El resto es mentira, u operación política, o cortina de humo. A mi modo de ver, el dólar está alto, el riesgo país también, la bolsa baja, la inflación alta y la pobreza por las nubes. Y si bien la responsabilidad viene de varios gobiernos hacia atrás, el de Macri no es ajeno. Hace ya casi tres años que manejan los resortes del poder y, por ejemplo, lejos de reducir el déficit lo habían incrementado. Y ahora está por verse lo que van a hacer. Digo que todo eso es cierto. Y también es cierto que durante el kirchnerismo corrían bolsos con dinero de coimas que iban a parar a financiar las estructuras políticas y los gustos personales de los jerarcas. Porque los hechos suelen no obedecer a nuestros deseos, y los periodistas tenemos que contarlos. Sabemos que vamos a recibir insultos por decir lo que algunos no quieren escuchar, pero no nos queda más remedio que decirlo. Nuestro oficio no escapa a las generales de la ley. Somos parte del país y de su cultura. Hay periodistas buenos y malos, hay honestos y de los otros. Pero mientras defendamos la democracia, en un diario o en otro, en esta radio o en la otra, en algún noticiero, en las redes sociales, las cosas se van a decir, los hechos se van a contar, mal que le pese al deseo de los muchos que preferirían que el país continúe hundido en la sombra.