• Jorge Cuadrado

LATAS DE PICADILLO EN BARCELONA


Mail de mi tía Elda. Debe hacer un mes que no hablamos por teléfono. Querido sobrino, para tu desgracia ayer vi el partido de Boca contra Messi. Vos sabés que desde que murió tu tío Cacho sentí la necesidad de que me guste el fútbol, para no extrañarlo tanto, pero nunca me terminó de gustar. Quiero decir, no logro que me guste a la manera de tu tío, que solía insultar al referí incluso cuando se equivocaba a favor de su equipo. A mí me gusta de otra forma. Ayer, por ejemplo, me pareció que los jugadores de Boca eran bastante más lentos que los otros, mejor dicho, que reaccionaban más tarde. Los de Barcelona recibían la pelota y ya salían disparados para algún lado, o daban un pase rapidísimo. Los de Boca se tomaban su tiempo, como si estuvieran en otra frecuencia. Después anoté esto. Los de Barcelona tienen tres jugadores brasileños, un argentino, un uruguayo y un chileno. Quiere decir que más de la mitad del equipo es sudamericano. ¿Cómo puede ser entonces que los sudamericanos de allá les ganen tan fácilmente a los sudamericanos de acá? Me hace acordar a lo que siempre se dijo de la carne. Nosotros le vendíamos carne cruda a los norteamericanos y ellos nos la devolvían en una lata, hecha picadillo, recuperaban la plata que habían pagado y se ganaban sus pesos extra. En el fútbol pasa lo mismo. Les mandamos los jugadores cruditos a bajo precio, ellos los entrenan y los venden diez veces más caros del valor al que los compraron. Negocio redondo. Lo que nunca entendí, sobrino, es por qué no hacíamos el picadillo acá. Quiero decir, por qué no los entrenamos acá a esos chicos y los vendemos más caros. ¿O acá no se pueden entrenar? ¿Cómo puede ser que ese muchachito Lautaro Martínez diga que en Europa tienen una marcha más? ¿Acá no les pueden enseñar a dar pases y correr más rápido? Y lo otro. Me pareció que había un grupo de argentinos que cantaba siempre, como pasa en la Bombonera. Supuse que eran estos barras de siempre, así que me puse a investigar y, efectivamente, los jefes, subjefes y los guardias de la barrabrava de Boca viajaron todos a Barcelona el domingo. No es que sea ingenua, pero tengo que preguntar de dónde sacan la plata para viajar si, que se conozca, no trabaja ninguno. Ahí nomás lo enfocaron a Angelici, el amigo de Lilita Carrió y me di cuenta de todo. Querido sobrino, admiro tu optimismo por la aparición de todos los arrepentidos, pero esto no cambia más. Te mando cariños, de los míos, como siempre. Tu tía Elda que te quiere mucho.