• Jorge Cuadrado

LOS PROBLEMAS DE PAPÁ NOE

Me senté a escribirle una carta a Papá Noel que, creo, me salió bastante convincente. Pero no es del contenido de la carta que quiero hablar ahora. El lunes, antes de la nochebuena, capaz que me animo a revelar lo que le pedí y qué regalos voy a abrir a la noche, si es que la carta llega. Resulta que estaba con el papel y la lapicera, que es como se deben escribir las cartas a Papá Noel, y se me ocurrió pensar qué tipo de regalo es mejor pedirle. Tenía que ser algo tangible, que llegue en un paquete con un moño, como un par de zapatillas, un juego de playstation o una muñeca que se pueda manejar desde un celular. O si era mejor pedirle utopías y esperanzas, del tipo “paz en el mundo”, “salud para los amigos y familiares” o “libertad y justicia para todos”. ¿Con cuál de estos regalos sería más eficiente Papá Noel? Tendría el problema de conseguir los regalos físicos que uno quiere. ¿De dónde saca las bicicletas, las remeras de spiderman? Algunos creen que tiene una lámpara a la que frota para que salga un genio que le cumple los deseos de regalos. Me desilusionaría que así fuera. Papá Noel debería ser un genio en sí mismo y no frotar ninguna lámpara. Pero también me desilusionaría que fuera un mago que hiciera aparecer cosas de la nada, que no le costara ningún esfuerzo cumplir con los pedidos. No es ilógico suponer que deriva las cartas al Niño Dios y que esa es la razón por la que el Niño Dios desapareció de pronto. Porque el Niño Dios no tenía casilla de correo ni una casa fija en la que recibir nada y entonces uno no sabía a dónde mandar los pedidos. En cambio Papá Noel no. Papá Noel tiene una casa linda y grande en Finlandia, con muchos renos y trineos y perros que parecen lobos y unos galpones donde guarda todo, y es él el que se pone en contacto con el Niño Dios, que nunca desapareció como muchos creen. También está la posibilidad de que sea amigo de todos los superhéroes y los dioses y los jugueteros del planeta, que se encargan de recolectarle lo que les pide. En cuanto a la paz, a la libertad, a la justicia, está bien jodido. Porque a esas debería pedírselas directamente a Dios y Papá Noel tiene cierta pica con Dios por la cantidad de veces que le pidió estas cosas y no llegaron nunca. Por otro lado, ¿cómo haría Papá Noel, incluso el mismo Dios, para hacer que dos amigos que se pelearon por política se vuelvan a querer y abrazar? Decidí entonces desligarlo de semejante laburo y no pedirle utopías ni esperanzas. A esas voy a tratar de conseguírmelas yo, con las herramientas que tengo a mano. Por supuesto que tengo que ser más modesto. No voy a conseguir la paz en el mundo, pero capaz que puedo colaborar con cierta armonía en la familia, en el trabajo. Es demasiado grande la idea de conseguir salud para cientos de personas, pero con la familia que tengo cerca de puede hablar y prevenir y en cuanto a la libertad y la justicia, lo que tengo a mano es ser un hombre libre y justo. A Papá Noel le voy a pedí otra cosa. Escribí unos nombres con mi birome azul, y después de un rato de leerlos y releerlos, de recordar, de perdonar, de pedir perdón, metí el papel en un sobre, escribí la dirección de Finlandia y exigí en el correo que la mandaran certificada y con aviso de retorno. El lunes, estoy seguro, voy a abrir mi paquete y a ilusionarme con que el mundo que me rodea es un poquito mejor.