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“No estoy seguro si es la cuarentena o soy yo”

Jorge contó la historia de un amigo que quiere ver a su hermana pero no se anima a transgredir la cuarentena.

Un amigo me contó una historia muy fuerte y espero poder rescatar los detalles. Es sobre la cuarentena. Él tiene una hermana más grande y siente el sinsabor de no haber podido disfrutar de ella o aprovechar tener una hermana mayor.

Me contaba que recordaba, por ejemplo, de la época de Malvinas que todos salíamos a festejar, pero que ella tomaba distancia de los hechos. “Hablaba de que era una guerra y nadie puede salir bien de una guerra y no es motivo de festejo de nada. Yo en aquel momento no le di bola porque pensé que lo decía porque no era nacionalista. Y así con cada una de las cosas que me iba diciendo, yo la acusaba de que no era mi mamá”, me decía.

El hermano mayor toma ese rol, muchas veces porque los padres se lo dejan. Andá a saber las veces que la hermana lo ha cuidado a este muchacho. “Vos no sos mi mamá. Vos no sos mi mamá”. Me repetía esa frase porque el se la repetía a su hermana a lo largo de su vida.

Cuando llega el tiempo en que la hermana se va a la universidad -porque vivían por la zona de Los Reartes y ella se viene a Córdoba- le empieza a perder el rastro y a sentir la falta. O sea, deja de ser el adolescente rebelde que se rebela contra el poder y empieza a extrañarla o a sentirse hueco de la falta de ese cariño protector que la hermana le dispensaba y él no sabía aprovechar. Entonces me cuenta que mientras más crecía, esa sensación se ponía más intensa porque más se daba cuenta, más entendía, más recordaba y más la extrañaba. Y más la necesitaba. A todo esto, la mamá tuvo un problema de salud, fallece y le queda la hermana sola; y él ya con edad de ir a la Universidad.

La hermana tuvo un derrotero: como que se separaron por distancias físicas, no porque se pelearan ni nada por el estilo. Y dice que empezó con la tarea de forjar su propia vida, tener mi familia, trabajar; y cuando pasa todo eso, él contacto perdió.

“Nos distanciamos. Yo nunca la dejé de querer ni ella a mi pero nos distanciamos. Cada cual tenía lo suyo”.

Hasta que llega un día en el que dejó de tener esa sensación de que “quiero tener todos los días algo, cambiar el auto, tratar de hacerme la casa, que esto que lo otro. Y me vuelve la sensación de extrañarla. La extrañaba como a mi mamá porque ella había cumplido esa función”.

Habían quedado en juntarse por primera vez en mucho tiempo porque ella se fue a vivir a Alta Gracia y él volvió a Los Rearte. Son departamentos distintos y no se puede cambiar de departamentos.

“Yo sentí la necesidad de desafiar esa ley porque no podía seguir postergando la necesidad que tengo de decirle a mi hermana todo lo que la extraño, la extrañé y la quiero. Yo no le dije a ella pero estaba dispuesto a violar la cuarentena”.

Me lo dijo así: “Violar la cuarentena”. Como si fuera una decisión criminal.

Llega el día y la hermana algo se venía venir. Hacía bastante que no se veían pero, sobretodo, hacía la vida entera que no se hablaban. Y él estaba dispuesto a hablar de una buena vez, de decirle todo lo que sentía.

“Agarro el auto y enfilo por la ruta 5. Cruzo el dique Los Molinos y no se bien donde está el límite de departamentos. No vi ningún control pero no me importaba. Saqué un permiso para visitar a un familiar con necesidades e iba a mostrar eso. Cuando paso Villa Ciudad de América me pareció ver a lo lejos una sirena azul como de patrulleros. Pero no es que lo vi, me dio la impresión y frené el auto. Me puse a un costado, en la banquina y estuve un rato sin saber que hacer porque aprendí de chico a cumplir las reglas”. Me volvió a mencionar esto de “violar una norma”.

“Tenía tal necesidad de ver a mi hermana que estaba dispuesto a hacerlo pero claro, no estaba dispuesto a violar la norma”, me explicó. Y se volvió.

Al día de hoy que no ha visto a su hermana, y todavía tiene atragantadas esas ganas de decirle todo lo que la quiere y la sensación de que nunca lo va a poder hacer. De que esa toma de decisión era irreal. Entonces le dije que era culpa de la cuarentena. “Estoy tentado a decir eso: que es culpa de la cuarentena. Pero no estoy tan seguro si es la cuarentena o soy yo”, me dijo.