EL REINO DE LO POLÍTICAMENTE CORRECTO

21/11/2016

 

Hasta no hace mucho tiempo, durante el imperio de los mass media, los discursos unidireccionales encontraban a un receptor normalmente pasivo que formaba parte de la llamada mayoría silenciosa. Los líderes de opinión, los “rebeldes”, los contradictores, eran profetas solitarios que alzaban su voz allá donde nadie la escuchaba o atendía. 
El discurso políticamente correcto era entonces el dirigido a esas mayorías, que avalaban con su silencio el estatus quo dominante. Tierra fértil para los llamados “factores de poder”, minorías culturales que, por las razones citadas, producían contenidos hegemónicos.
La irrupción de Internet y luego de las redes sociales está modificando el panorama de modo revolucionario. Aquellas mayorías silenciosas, al no tener expresión en Facebook, Twitter, Whatsapp, operan como fantasmas. La nada misma. Y aquella gente de voz potente pero inaudible empezó a reunirse en torno a una computadora hasta conformar una fuerza de poder, a veces, devastador.
Hoy lo políticamente correcto es conseguir likes en la red. Y para eso hay que constituir relatos que operen como fuerza de choque para responder a la energía de los cybernavegantes. La desmasificación de los discursos, el paso del “hombre masa” al “hombre tribu”, generan en tanto una atmósfera propicia para las voces que antes eran de las “minorías”: el conservacionsimo, el ambientalismo, el feminismo, etcétera. Enfoques de la vida que explotan después de siglos de mantenerse apretados por el corset del “poder”.
Lo que ocurre ahora se parece más bien a un combate cultural de dudosos resultados. Durante el reino de los mass media, los intelectuales (llámese así a todo aquel que tenga una idea y la capacidad de expresarla) estaban condenados al aislamiento o, peor aún, a rendirse o venderse ante el miedo que le provocaban los poderosos. Hoy se enfrentan a un poder casi tan omnímodo como aquel: el insulto, el agravio, la descalificación permanente de los cyberacosadores hacia todo portador de expresiones disruptoras, contrarias al nuevo estatus quo. Estas nuevas expresiones culturales dominantes provocan lo mismo que los poderosos de antaño: el aislamiento o el silencio.
Las opiniones legítimas siguen arrinconadas, aguradando que este bamboleo tecnológico, el péndulo hegeliano de las culturas hegemónicas, abandone el terreno de la reacción y se detenga en el de la reflexión. A la espera de un mundo donde toda innovación teórica sea bienvenida y discutida en el lugar que corresponde y merece: el de las ideas.

Please reload

Entradas destacadas

Turquía | Argentinos en el mundo

March 15, 2018

1/10
Please reload

Entradas recientes

September 22, 2020

Please reload

Síguenos
  • Facebook Basic Square